22 de marzo de 2020

ser vs tener

Hoy, en pleno confinamiento colectivo, un amigo ironizaba sobre la poca importancia que tenían asignaturas como la gimnasia o la música como asignaturas "María". Era en respuesta a este comentario compartido:

Qué casualidad que 3 de las asignaturas educativas menos valoradas con menos horas lectivas y consideradas "Marías" como son Dibujo, Música y Educación Física sean ahora la mejor forma de mantener un equilibrio y salud mental y física en estos días tan difíciles de reclusión. Fomentar la creatividad, cantar y tocar instrumentos y hacer algo de ejercicio en casa. Las recomendaciones que hacen todos los expertos. Si eso vale para una ocasión tan delicada, qué beneficios no nos aportará en "condiciones normales"!!

En respuesta este amigo ironizaba sobre el futuro de los hijos del que había compartido este comentario: su hija que sea cantante y que acabe siendo el juguete roto de productores sin escrúpulos, peleando en los tribunales con su padre sobre la gestión del patrimonio... Y, de pronto, ante este comentario me he dado cuenta de algo: estaba extrapolando las actitudes y las metas del sistema capitalista neoliberal al mundo de las artes. Es decir, las actitudes que puede tener un bróker: ambición, metas encadenadas con tendencia al infinito e individualismo que te lleva a pelearte con tu propia familia (o a ellos contigo más bien en el caso del juguete roto, pues tú eres el producto). Por supuesto esta carrera de ambición, individualismo ciego puede llevarte a la autodestrucción, proyectada, perfecta y claramente, en el perfil del juguete roto. Digamos que el individuo se mimetiza como animal social con el sistema en el que "nada": el crecimiento sin fin es una exigencia. Pero, me he preguntado, si el individuo tiene como destino el juguete roto, ¿hacia dónde tiende el sistema? ¿Se auto-fagocita? También el sistema es un juguete roto que ya no recuerda su infancia porque se la ha perdido y se acaba "matando a sí mismo" arrastrado por el ansia devoradora de tener más, de consumir más, de llegar más lejos... Hay varios ejemplos de juguetes rotos, Macaulay Culkin es uno antonomásico. Pero ¿qué acaba ocurriendo con el individuo en el sistema? La ambición lo rompe. Deja de producir dinero desde la fuente que tenía, en este caso la interpretación. La pregunta es: ¿y el sistema? ¿Deja de producir dinero desde la fuente de donde brotaba? ¿Deja de funcionar? Parece que un replanteamiento podría ocurrir, pero sería después de la publicidad, que en vez de 7 minutos esta vez va a durar 15 días+15 días, por ahora...

Una segunda reflexión es la siguiente: en el ámbito en el que yo me muevo y, especialmente, en el que se mueve mi chica (actriz de teatro), no veo esa ansiedad por crecer de forma tan exponencial (como el virus). Quizás es porque los amigos actores que tengo/tenemos no son famosos, viven haciendo equilibrios para vivir de ello. Su mayor ambición es vivir de ello. Sólo quieren ser actores/actrices, eso es lo que les hace felices. Eso es ya conseguirlo. Estar en el medio es ya la meta. Como indicaba hace 14 años cuando mi vida pegaba un giro hacia el audiovisual, cuando mucha gente me preguntaba: ¿y si no lo consigues? Esto respondí en su momento:

¿Y si no lo consigues? Bueno, ya lo he conseguido. Mi felicidad está en el presente, no en lejanas metas futuras. En la actitud y en la intención, no en el resultado. Ya estoy estudiando cine, ya lo he conseguido, ya (ahora) soy feliz. No hay fase de valle de lágrimas que lleva a tierra prometida, no creo en el sufrimiento, menos para conseguir cielos cambiantes.

Muchos tienen trabajos alimenticios. Otros como nosotros, viven de trabajos muy relacionados o exclusivamente trabajando para el medio, estos últimos los más "afortunados", más en el medio más en su meta. ¿Quiere decir esto que no hay egos o ambiciones desmedidas en la gimnasia, en la música, en el teatro, en el deporte, en el audiovisual, en el cine? Por supuesto que no. Me vienen muchos ejemplos a la cabeza. El sistema imperante es el capitalismo neoliberal: con todo su pack de ambición, de crecimiento sin fin, de individualismo y de competencia deshumanizadora. Esto está en todas partes. Al igual que en profesiones que no son de la rama de la educación física o artística hay trabajadores llenos de empatía, respeto, colectivismo, colaboración frente a la competencia. Mi opinión es que hay una gran mayoría, en general, dentro de estos valores. Mayor seguro en algunas profesiones que otras. ¿Cómo sería si el sistema fuera diferente? ¿Los porcentajes se invertirían (y subvertirían)?  ¿Debería de darse importancia a las ciencias de la salud que ahora son tan necesarias, y (volviendo al origen de este post) a las artísticas? Quizás lleguemos a verlo. ¿Una parada del sistema, de esa gran maquinaria de producción, una parada tal como una pandemia es suficiente para replantear el sistema? : 15 días+15 días, por ahora... Quizás no, quizás no nos planteemos nada.

PD: este post podría haber ido un poco más lejos: ser vs tener vs estar. Pero para ver esto último hay que irse a otras culturas lejos de Europa.

27 de junio de 2018

"La Familia No" (Gon Ramos)


"La Familia No" es como si te subes a una atracción de un parque, te atas el cinturón de seguridad y lo siguiente que recuerdas, tras oír el click del cierre del cinturón y una sacudida, es que has vuelto a tu infancia. Especialmente si tienes hermanos, especialmente si eres de familia numerosa, como es mi caso. Si eres padre, también te verás al otro lado, sí, también estoy aquí.

El espacio escénico es un acierto: un coche (con cuatro niños dentro). Y su iluminación dirigida, intencionada y brillante en su ejecución desdobla este universo en varios. Es el lugar común de toda familia numerosa que ha hecho infinitos kilómetros (más infinitos cuando eres pequeño) en un viaje en el que poco importa de donde vienes y a donde vas, lo intenso es la experiencia familiar completa y la convivencia en ese ecosistema familiar que es una mini representación intensa del universo de relaciones familiares. Aquí ocurre todo: los juegos, las risas, los llantos, las peleas, los reencuentros, los sueños y los despertares, los gritos y los susurros.



La implicación de los actores/actrices es máxima. Jacinto destaca como maestro de ceremonias, Emilio en su miedo, Fabia en su carácter y Eva en su ternura. En un texto que les deja jugar y crear y que está muy equilibrado en intervenciones: Una bonita, y a veces terrorífica, coral infantil.

La estructura no es lineal: no es la razón lo que guía la estructura, es la emoción, es una estructura en espiral (o circular), que a veces sube y se aleja del centro y a veces baja y se acerca. Es un viaje de emociones, lo que hay que hacer es montarse en la espiral y dejarse llevar. Entonces podrás llorar y reír, para comprender, recordar, olvidar y perdonar. Arranca con los personajes/niñ@s muy presentes en escena y según avanza y se acerca al final desdibuja la línea entre personajes y actores/actrices. El único pero que vi estructuralmente es en unos monólogos que, aunque son de contenido poético e intenso, me traen a escena al autor, lo hacen presente y, quizás, mejor mantenerlo en la sombra, en mi opinión. 

El género es una comedia dramática o un drama lleno de humor, depende del espectador: Lo más fascinante de la obra es cómo pasa de la comedia al drama y viceversa, con velocidad de la luz, como en una montaña rusa. La risa te pillará con las lágrimas húmedas, como a mi hija, como a mí, el ritmo emocional de los niños te atrapará.



Las temáticas todas giran en torno a la familia: el inevitable alejamiento de los hermanos, sus relaciones, la relación con los padres, y como joya de la corona el planteamiento del arrepentimiento de la paternidad/maternidad que sobrevuela  toda la obra... (((Yo, desde mis propias vivencias, vi incluso un hermano mellizo que no está y la culpabilidad del que quedó: "has matado a tu hijo"...)))

Dejo una reflexión final que es también una paradoja: el drama aparece cuando aparecen los adultos, el drama aparece porque no aparecen los adultos.



Ficha artística

Autor de la obra: Gon Ramos
Reparto: Fabia Castro, Eva Llorach, Jacinto Bobo y Emilio Gómez
Dirección: Gon Ramos
Diseño escenográfico e Iluminación: Javier Ruiz de Alegría
Vestuario: Kendosan Producciones
Diseño gráfico y fotografía: David Ruiz
Diseño de producción: Jesús Sala
Producción: Jesús Sala e Inma Cuevas



12 de marzo de 2018

`La Mélancolie Des Dragons´ (Philippe Quesne)


¿Se puede jugar con?
La línea que separa el absurdo y el ridículo del arte y la belleza.
La línea que divide la ironía de la verdad.
La línea que divide el humor del drama.
La línea que divide el escenario y el patio de butacas.
Y el más difícil todavía: la medida exacta del tiempo que diferencia el aburrimiento del espectáculo con mayúsculas.
La respuesta es sí y, no sólo sale airoso, sale victorioso. La melancolía de los dragones lo hace.

Los personajes fluyen en continua coreografía creando bodegones vitales que mientras se forman nos hacen reír y cuando se forman nos podrían hacer llorar. La risa llega lenta, el drama aparece rápido, espontáneo, es la inversión del uso clásico de los ritmos, es el sublime control de los tiempos en la dirección. Vida en estado puro, la risa o el llanto son sólo cuestión de perspectiva y tiempos. No necesita estructura aristotélica, no tiene conflicto, no tiene nudo, no los tiene porque no juega en esa liga. Es pura vanguardia, no a base de retorcer sesudamente las estructuras, a base de simplificar y limpiar, pura genialidad. Personalmente lo que me conecta con la obra es: el surrealismo y el absurdo, siempre, la ternura y la humanidad, desde que soy padre más.

Por último: maneja el poder de las imágenes con la visión de un publicista y la sensibilidad de un artista: Arranca con un coche parado en medio de la nieve (cuatro heavies melenudos en su interior) y acaba en un viaje onírico de poesía y arte, "señora con gafas al rescate" mediante. De lo mejor que he visto en teatro en mucho tiempo (y esta temporada estoy viendo montajes de mucho nivel en el Canal).


4 de marzo de 2018

"La forma del agua" (Guillermo del Toro, 2017)

Mi hija Carmen que, hace unos días cumplió dos años y medio, ya ha comprendido que no hay bichos buenos o malos, que pueden ser buenos y malos, depende, a veces pueden hacer cosas buenas y otras veces cosas malas, que se pueden comportar de ambas maneras… Me venía a la cabeza esto pensando que el adjetivo “infantil” en realidad no encaja del todo para definir la nueva película de Guillermo del Toro...

“La Forma del Agua” es un <<“E.T.” meets “Amélie”>> pero sin llegar a la suela de los zapatos (ni de las pezuñas) de ninguna de las dos. Por supuesto, el monstruo ni tiene la ternura ni genera las ganas de abrazarle que generaba ET, o el propio Gizmo, más bien se acerca más a lo que es un Gremlin malo, que no son muy abrazables… Respecto a “Amélie”, cuando Jean-Pierre Jeanut (su director) encontró a Audrey Tautou en el casting se tuvo que esconder… escondía las lágrimas de emoción, era “ella”, la había encontrado (1). A mí, personalmente, Sally Hawkins, protagonista de “La forma del agua”, no me produce ningunas ganas de identificarme con ella ni de llorar por haberla encontrado en un casting. Es una muda que a su vez cuida de un viejo pintor, ¿por qué no a una negra chistosa con un marido machista? Ah, perdón, que ese perfil ya está. La pena como forma de identificación con el/la protagonista es nivel telefilme y esto yo sólo se lo permito a genios como Lars Von Trier (“Bailar en la oscuridad”, “Rompiendo las olas”)… Tanto estereotipo me mata, me parece haber visto a todos los personajes en otras películas, la muda, el vecino pintor, la amiga negra, el jefe déspota e, incluso, el monstruo violento pero con corazón. Todas las interpretaciones están bien, es un problema más de guión y definición de personajes. De todos en mi opinión sólo hay un personaje que se salva de la orgía del maniqueísmo: el ruso, y al director no le importa mucho su destino final ya que éste no merece un último plano, supongo que su gran pecado es no posicionarse. Volviendo a los protagonistas me gustaría que fuera el monstruo el que me produjera empatía para poder creerme más esta relación, pero verle matar a otro ser vivo no me produce tampoco mucha empatía..., y esto ya tiene más que ver con que soy vegetariano. Por más que le miro no le encuentro la simpatía. ¿Quizás debería encontrarla en que tiene poderes? Sí, Darth Vader también y me da más ternura. No, no me produce simpatía esta pareja, quizás porque no son un dúo que se formó porque ambos amaban la música y ésta les unió. Son más bien una boyband creada a medida por una multinacional para que llenen estadios y vendan discos,  aunque ninguno de ellos canta ni compone nada, ni de hecho sean heterosexuales, y sí, esta multinacional es Guillermo del Toro. Y sí, en la película todo está demasiado calculado, haciéndola totalmente artificial (y también artificiosa, a propósito). Siguiendo con el símil, que son todos unos Milli Vanilli, muy bonitos pero no son cantantes, y las lentillas esas ya las compras en todas partes… Y la relación que establecen la pareja protagonista es amor romántico del peor, muy “La Cenicienta”: mi vida es una mierda, que venga alguien a salvarme, véase: princesa necesita príncipe (o monstruo) que la salve, y viceversa. Y he leído que alguna gente ve un canto a la tolerancia en esta relación, no es mi caso… más bien veo un poco de racismo y juicio contra el perfil de estadounidense blanco republicano, que tiene su perfecto representante en el malo malísimo y su familia.

Pero me estoy perdiendo, todo esto empezaba en la búsqueda de un adjetivo para la película. Artificial o calculada son dos que podrían encajar. Pero también se me ocurre otro: es muy “estadounidense”, ¿pero qué es ser muy estadounidense? ¡Perdonadme, estadounidenses del mundo, que no os identificaréis con lo siguiente! (Yo tampoco me identifico con la corrupción y me parece un concepto muy español). ¿A qué me refiero con “estadounidense”? A varias cosas: Primera, es totalmente maniquea. Los buenos son muy buenos, empezando por la pobre muda (que el dios de los EEUU y los rifles de asalto la acoja en su seno) y los malos malísimos, la escena de “te meto el dedo en la herida” está al borde del humor negro, personajes que son caricaturas, me pregunto si mi hija se tragaría estos malos puros y buenos puros ahora que sospecha que no va así la cosa… Simplemente intentad encontrar una arista en la personalidad de ella o una virtud en la de él. A mí me da mucha vergüenza esta definición de personajes a estas alturas del partido, es como si un país le diera por usar términos como “el eje del mal”(2)… ¿Os imagináis? Ridículo. Volviendo a Carmen (mi hija) diría que nunca la metería a ver esta película porque, aunque tiene un envoltorio de cuento, tiene un nivel de violencia equiparable a la paliza que le da el cangrejo a Maui, el amigo de Moana, con música festiva incluida, muy “Naranja Mecánica” en realidad, vean: ojo, imágenes con alto contenido violento en el siguiente enlace: 3. La muerte se acepta y se bendice en la película, la pena de muerte está aquí, para el que se la merece, se le juzga y se le mata. Y yo me acuerdo de las pelis de Charles Bronson cada vez que veo una “violencia justiciera” o “violencia justificada por la justicia”, vamos algo muy estadounidense, apología de la pena de muerte sin más. Joder, por lo menos que parezca un accidente, como en las de Disney cuando el malo se cae al borde del precipicio y el bueno intenta darle la mano para salvarle, pero al final se cae. ¿Mejor matarlo directamente? Pues vale… Y meter una escena de tortura en plan: “te hago mucho daño si no me dices quien lo hizo” en una película con pretensiones de ser “Amélie” creo que tampoco es una buena idea… Eso sí, me encanta que se naturalice el desnudo y el autosexo, aunque a buenas horas, Guillermo del Toro, el hermano mayor (que no es otro que HBO) ya ha abierto todas las puertas… Para romper una lanza en este terreno hay que ponerse al nivel Lars Von Trier en “Anticristo”: pollas, hay que sacar pollas, todo un acto de feminismo (igualdad), coños hemos visto muchos en el cine europeo, el cuerpo de la mujer puede salir porque está en venta, el del hombre no…

Así que tenemos: artificial, artificiosa, maniquea, calculada, violenta, romántica (en el peor sentido). Tiene 13 nominaciones a los premios del cine estadounidense. God Bless America, a mí no, que creo que vamos en barcos diferentes. Espero que al menos le premien el arte, el maquillaje, la fotografía o la música, ese bonito envoltorio que me encanta. También muy a favor de la ensoñación. La película es entretenida, es un wannabe de Amelie descarado que fracasa por no auténtico y, repito, a mí me saltan todas las alarmas y me dan ganas de reírme al ver a esos personajes maniqueos… Pero (esta vez) lo intenté obviar y de verdad la disfruté, más que “El laberinto...”, quizás porque es mejor película ésta, o porque yo me estoy volviendo más tolerante… Espero que por lo segundo. Igual no y todavía me quedan kilómetros que recorrer. Simplemente: no es el tipo de cine que me interesa, ¿Cuál te interesa? “The Square” (Ruben Östlund, 2017), por ejemplo, sí se acerca más a mis afinidades. Personajes con aristas, por favor, si es necesario pagar un euro más por la entrada lo pago. Al final sólo es cuestión de eso, afinidades… La última película que vi es "Lady Bird" (Greta Gerwig, 2017), si has visto bastante cine indie americano reconocerás el espíritu Sundance, pero tiene infinitamente mucha más autenticidad (y menos pretensiones) que "La forma del agua", la propia protagonista tiene aristas, todos los personajes están tratados con empatía y cierto respeto, vamos, que ésta tampoco es una peli de indios y vaqueros, malos y buenos. En unas horas los Oscars darán su veredicto y no tengo duda: hincarán la rodilla ante "La forma del agua", cine 100% estadounidense, defiende sus valores.

Esta crítica va dedicada a mi amigo Nacho Bello, que me vio por un pasillo y me dijo algo así como “Tienes que ver "La forma del agua", que todo el mundo la está poniendo de la leche y me ha parecido mala”… Pues sí, Nacho, está tan calculada que poco hueco queda para lo auténtico, a pesar del bello envoltorio de agricultura ecológica ameliana, lo abres y hay un Kinder Bueno con muchos E-s y aceite de palma cancerígeno.

10 de diciembre de 2017

otra dirección de actores



Una reflexión sobre (un tipo de) dirección de actores en teatro:

No es habitual encontrar un montaje en el que la dirección de actores sea sobria y contenida, menos habitual todavía es encontrar un montaje en el que se confíe en el texto, este pequeño comentario defiende la existencia de una asociación causa-efecto entre estos dos puntos: la causa es el miedo o la desconfianza en el texto y el efecto es la anulación de la existencia del espectador. Lo habitual es lo contrario. Lo contrario es sobrecargar las puestas en escena, es el más con más es más, es el intensificar lo intenso y correr en lo cotidiano. El resultado del miedo, que es desconfianza e inseguridad en la relación de pareja unidireccional entre el director y el autor (su texto), se traduce en ritmo frenético (si es una comedia se justifica por definición de género) y en sobrecargar las tintas de la dirección de actores y la puesta en escena: algunos ejemplos de esto son... 

La sobreexplotación del espacio escénico. El terror a los silencios, por supuesto, algo inadmisible en el mundo del ritmo frenético y las no pausas, como si el director se justificara: "claro, parezcámonos al entorno, multitarea dispersa y acelerada". Un silencio le permite pensar, sentir, reflexionar, ese "le" es el espectador, ¿queremos que exista? El efectismo gratuito como efecto suplementador, ¿pero acaso necesita el texto suplementarse cuando es autónomo y autocontenido? 

En resumen: otra dirección de actores es posible. Esta reflexión surgió tras ver "Vania (versión libre de la obra de Chejov)", dirección de Álex Rigola sobre una dramaturgia de Lola Blasco.

http://m.teatroscanal.com/espectaculo/alex-rigola-heartbreak-hotel/

8 de mayo de 2017

"Blackbird" (texto de David Harrower, dirección de Carlota Ferrer)

Rodeada de favorables críticas me dispongo a ver con mi chica una obra de teatro en el Pavón, haciendo colear la celebración de mi cumpleaños. La obra es “Blackbird”. texto de David Harrower, dirigida por Carlota Ferrer. Recuerdo haber leído partes del texto en clas, me encantó lo que leí. En el Metrópoli sólo tiene por delante “Nada que perder”, intento sacar entradas pero no hay. Y veo “Blackbird”.

¿Hay tantos seguidores del espíritu “Tres metros sobre el cielo” (Fernando González Molina, 2010)? Ese fabuloso canto al maltrato en pos del amor romántico, esa película en defensa del machismo más rancio, cuyo espíritu anida también en este pájaro negro. Si eres fan del antiguo Disney y de todas sus princesas y de la chupa de Mario Casas y su moto fálica en “Tres metros sobre el cielo” no lo dudes: No te pierdas “Blackbird”. El amor romántico lo puede y lo permite todo. Y ahora, si no la has visto, quizás no sigas leyendo, porque hablo de la propia obra, aunque la temática aparece a los diez minutos del arranque…

No sólo es loable defender al verdugo, es necesario para huir del maniqueísmo. Hay que saber hacerlo. Recomiendo siempre “Happiness” (Todd Solondz, 1998). Él humaniza al verdugo (un pedófilo) pero no defiende sus acciones. Aquí, en “Blackbird” yo veo el posicionamiento de la directora, la veo a ella en dos números concretos sin texto: la canción que le canta él a ella (en inglés en una obra en castellano) y en esa desafortunada coreografía (en mi opinión, no me transmitió nada aparte del posicionamiento del montaje). Hay que hilar fino: Yo sí creo en el amor entre una niña de 12 años y un hombre de 40 años. Creo que puede ocurrir. Desde ambos lados, ella se puede enamorar pero él también, de forma sincera. También aparece, y me encanta que aparezca, esa sociedad que juzga y condena a la niña. El machismo sistémico culpa y condena a la víctima. Pero, ¿cómo se defiende la mentira, el engaño y la manipulación desde una posición superior de conocimiento y control como es la edad? ¿Cómo se defiende el sexo entre ellos? ¿Hola? El fin no justifica los medios. El medio es la mentira, el fin es conseguir el sexo o el amor, igual da. Hay mentira y hay manipulación en él, y hablo de texto: está claramente el engaño en ese primer acto. En las palabras despechadas de ella que ve cómo la protege con la chaqueta para que no se sepa que han estado tumbados sobre la tierra. Como él le dice a ella que con doce años sabe más del amor que él con cuarenta. ¿De verdad lo cree? ¿Es válido el autoengaño (el más extendido de los engaños dice Punset) para dar paso a la pedofilia? Él está enamorado, sí lo creo, sí creo que pueda estarlo, como también creo que ella sea la primera víctima de un pedófilo enamorado. Después de una larga conversación con mi pareja no me queda claro si el autor del texto defiende lo mismo: en el montaje es terriblemente confuso ese echarse la basura encima, creo que es una escena a la que se le quita peso dramático para convertirla en casi un juego en pos de nuevo del posicionamiento de amor romántico. Igualmente es un conflicto al que sigue una escena de sexo propiciada por ella. Y ella propicia el sexo para conseguir el que para mí es su objetivo desde el primer momento: saber en qué posición está él, si ha vuelto a rehacer su vida y con quien. En este climax ella utiliza su sexo como última baza para conseguir su objetivo, esta información, y la consigue. Como el sexo fue utilizado con(tra) ella en el pasado, ella lo utiliza en el reencuentro. Ésta es mi interpretación. En definitiva, la directora es libre de creer que en nombre del amor romántico hay vía libre para el sexo entre un hombre de cuarenta y una niña de doce. Yo no lo creo.

Dejando de lado los planteamientos ideológicos. ¿Por qué no me gustó exclusivamente como obra teatral? Porque cada actor parece dirigido en un registro diferente: ella está fabulosamente orgánica (lo mejor de la obra es ella: Irene Escolar), él está marcado hasta el infinito, gira, se coloca y mide cada movimiento y la niña del final está dirigida a lo Cirque du Soleil tanto en cuerpo como casi en su vestuario, es decir, como una acróbata. Porque el efectismo es gratuito. A mí no me llama la atención que para descubrir la pedofilia se use un micro de pie, yo personalmente lo hubiera montado con un susurro, un tono más bajo para un contenido más alto, por dar alternativas frente a lo criticado. En cambio sí que me llama la atención que en un decorado realista halla un micro de pie. Me pregunto: ¿qué hace eso ahí? Yo, personalmente, no creo en el más con más es más. Creo en el contraste. Y espero explicarme sin dejar mi lenguaje personal. Tampoco me llama la atención que un actor coja una guitarra y cante ni la danza dentro del teatro, sobre todo si no suma nada de significante. Sí creo que suma en cambio la aparición de la niña en el subsuelo, como reflejo del pasado. El resto efectismo gratuito. Y este efectismo sólo lo había visto en una obra que me desilusionó mucho, hace no mucho, por estar plagada de él: “Los nadadores nocturnos” . Y juro que no lo sabía, es mi chica la que me lo descubre: es la misma directora. Glup. Blackbird. “Black list”. Y sólo me queda la duda sobre la posición del autor del texto. Pero argumento pensando que él en el texto le deja toda la elección y el juicio moral al espectador y su posición está en el desenlace (terceros actos hora de la filosofía y el posicionamiento del autor, como una vez le oír decir a (creo, perdón, mi memoria) Jose Luis Alonso de Santos). Si quisiera dejarle al espectador la posición absoluta de juicio y dejar el amor romántico limpio de duda haría que la niña apareciera fuera de escena, sólo en el coche, y no ante Una. Si quiere que el espectador elija sobre ese asunto, ¿por qué manchar la historia de amor ya construida con la aparición de la niña? ¿Por qué si esa información es sólo para el espectador? Quizás porque quiere romper esa ilusión de amor romántico y manchar la perspectiva de ella con la aparición de la siguiente víctima. En fin, y en definitiva, que creo que podría haberse montado en una perspectiva “Hard Candy” (David Slade, 2005). Y vuelvo a apuntar a otra película que amo, que trata el mismo tema y dibuja una muy compleja víctima y un muy complejo verdugo para posterior y progresivamente hacer una trasposición de papeles con una maestría que hace que esté entre mis obras de referencia. Creo que esta obra podría haber sido montada igual, manteniendo el amor, quitando la presencia de la dirección y ese posicionamiento que no parece de los personajes sino del montaje. Humanizando al verdugo, ensuciando a la víctima, haciendo que uno sea ahora la víctima de la otra, sí, pero, por favor, sin números musicales y/o de danza propios del Disney de la Cenicienta. Rechazo el posicionamiento de este montaje de “Blackbird” en teatro como rechazo en “A tres metros sobre el cielo”. Y creo que defienden lo mismo: el amor romántico lo puede y lo permite todo, en un caso la pedofilia, en el otro el maltrato.

27 de noviembre de 2016

La "intrépida"

El otro día mi chica fue a recoger a nuestra hija a la guardería y descubrió cómo le llamaban: “la intrépida”. ¿Por qué? Porque era “como un niño”. Con intrépida se refiere, por aclarar, a atrevida y valiente. Se sube a todas partes, escala, por resumir. Ese día cuando le recogió le habían hecho una coleta. Yo entiendo que como reacción o mecanismo compensatorio.

Mi primera sensación fue sentirme orgulloso. Me encanta el mote de “la intrépida”. Cuando “cambié de vida” me regalaron un cinturón que ponía “muerte al miedo y al orgullo” (una frase que yo repetía mucho por entonces). Creo que el miedo (el metamal, detrás de otros muchos males) y el orgullo (entendido como vanidad) son los dos enemigos principales para la felicidad del ser humano. Un momento después reflexioné sobre lo que estaba ocurriendo:

Mi hija tiene un año y tres meses y va a una guardería pública. Por supuesto que la valentía es un valor positivo, que se asocie al género masculino es cuestión cultural y educativa. Mi hija antes de gatear ya apretaba los brazos fuertemente imitando a su padre y yo la animaba riéndome. Siempre le hemos animado, tanto la madre como yo, a los retos físicos: ponerse de pie, escalar, subir y bajar sola de su carrito, no le tratamos con miedo aunque estemos cerca por si tenemos que saltar al rescate y eso es lo que le hemos transmitido. Que como reacción a esto, para equilibrar entendí yo, se le haga una coleta (que a ella le encantó y nosotros también le celebramos) es una atrocidad: ¿en el lado femenino está la belleza física?, ¿para compensar el valor las niñas tienen la belleza física? Esto habla mucho y muy mal (en mi opinión) de la sexualización de la educación. En conclusión:

No os engañéis, no es genético. Es cultural y educativo: mi hija no es niño ni niña a nivel educativo, porque nosotros no establecemos ninguna diferencia. Sólo educamos a una persona, nos da igual que tenga una rajita o un trozo de piel colgando entre las piernas, nos da igual si sentirá (o siente) atracción por hombres y/o mujeres, podrá elegir siempre, y sí, también podrá cambiar su elección. Por encima de su sexo es una persona. La lucha por el machismo empieza por la educación. Y sí, con un año y tres meses de edad ya hace tiempo que esta lucha empezó. Desde el nacimiento que no le hicimos pendientes (el padre tiene y la madre no), desde que en muchas ocasiones no saben por cómo va vestida si es niño o niña, desde que gente que le quiere mucho y tiene cerca le dice cosas como “las niñas no hacen esto”… Sí, es una "intrépida", y nosotros estamos trabajando en la dirección adecuada para justo compensar toda la educación sexista que produce estos comentarios en una niña y nunca los produciría en un niño.

7 de enero de 2015

"3" (Arantxa Sanchís y Javier Cano)

Este cortometraje fue nuestro (Arantxa y yo) primer trabajo juntos, un corto caliente estrenado en fechas frías... luego vendrían muchos más con la creación de Love Nest Entertainment: http://love-nest.es

Forma parte del proyecto "Números", creado por Jesús Perujo y Fátima de los Santos.

Aquí podéis ver una entrevista que nos hicieron en infocortos a raíz de este cortometraje: http://infocortos.com/numeros-3-un-cortometraje-de-arantxa-sanchis-y-javier-cano/
 
 

Equipo artístico:
Cristina Royo
Nono Gándara
Arantxa Sanchís

Equipo técnico:
Escrito, dirigido y producido:  Arantxa Sanchís y Javier Cano
Fotografía: Javier Cano
Montaje: Enrique López
Sonido: Juan Luis García "Lou"
Dirección artística: Arantxa Sanchís

Cortometraje bajo licencia Creative Commons.


21 de marzo de 2014

"Winsor&Newton en ARCOmadrid 2014" (Javier Cano, 2014)

Trabajo realizado para Winsor&Newton en ARCO Madrid.
Lo grabé con una Canon 60D y lo edité en Final Cut Pro X.

Rotuladores y barras de acuarela vienen a revolucionar el mercado de acuarela esta primavera y se presentaron de primera mano en uno de los stands más visitados de la feria, el “Espacio ArTÉ by Winsor&Newton”.
Ahí, profesionales y curiosos pudieron probar los nuevos productos, charlar con artistas invitados y degustar un “Té con… ArTÉ” todos los días a las 5pm.
“Just add water” fue el juego de palabras que dio forma a la campaña de comunicación de esta acción, combinando bajo el mismo concepto la acuarela y el té.

1 de marzo de 2014

Sobre el primer capítulo de "Velvet"


Lo que yo vi en la serie que se había anunciado como el gran estreno de la temporada es lo siguiente. Sólo he visto el primer episodio y no me ha dejado ganas de ver más. ¿Por qué?

Uno de los ejes centrales de la serie es el romance. Pero, ¿puedes interesarte por un romance que nunca ha sido creado? Todo el romance está explicado en una secuencia en la que dos adolescentes se dan un beso en una barandilla con eternos violines intentando poner lo que la escena no tiene. Entrando en materia:

Los personajes y sus interpretaciones

Este "romance" está protagonizado por dos personajes: Alberto (Miguel Ángel Silvestre) y Ana (Paula Echevarría). El primero llega de estar una temporada en Londres estudiando en los mejores colegios. Por definirlo rápido, es un niño de papá, ha tenido una educación ejemplar y ninguna carencia económica. La segunda, Ana, es una niña huérfana que vive en las galerías apadrinada por su tío, no ha tenido educación y trabaja como costurera en la galería.

Y ahora, ¿qué nos encontramos en los personajes? Él habla como Poli Diaz, el potro de Vallecas, no vocaliza y tiene un deje macarra en las expresiones (a veces no se le entiende, ojo, no sé, unos mínimos, ¿no?) y en su forma de moverse veo a un chico de barrio. Ella es elegante, educada y hasta al andar se mueve como una princesa, todo glamour, vamos, parece una chica de barrio, pero del barrio de Salamanca. Los roles invertidos y opuestos al background de sus personajes. ¿Tienen la culpa ellos? La respuesta es no. A parte de las posibles carencias interpretativas el problema generalizado es de dirección, de actores. Sí, esto es lo que no hay, mal endémico del cine español y por supuesto también de sus series. La serie no tiene dirección de actores, se obvia, se deja, se desprecia. Seguramente se les da el texto, ¿te lo sabes?, pues "¡Acción!". Lo que se haría en una telenovela de cientos de episodios donde no hay tiempo para dirigir actores. Y es que no se libra este primer capítulo de ese planteamiento de telenovela eterna (es evidente el plan). Se plantea todo el argumento en un capítulo y se presentan personajes a bocajarro, sin preocuparse de estereotipos (es lo que tiene la velocidad y/o la falta de cuidado). Y el mayor ejemplo de estereotipo es el personaje de Aitana Sánchez Gijón, mala hasta al absurdo, mala hasta la vergüenza ajena, ¿se puede decir otro adjetivo de este personaje? Mala y estricta. Personaje plano. Veo la serie y me dan ganas de doblarla, "me voy que tengo muchas maldades que hacer". José Sacristán, ese pedazo actor (al igual que lo es Aitana Sánchez Gijón), en otro personaje plano: el tío seco y modesto. Manuela Velasco es Cristina, la rica interesada. Miriam Giovanelli es Patricia, un personaje no plano, directamente no definido, misterioso por vacío...

Lo que sí vale la pena - El "vestido"

¿Será que esto es lo que nos ha quedado como sociedad del "que dirán"? Somos los reyes pueblerinos de la apariencia y maestros de las artes del qué dirán. Lo que sí que está bien es el tema más superficial, en el sentido más objetivo de la palabra: la imagen y el arte. Englobando la fotografía (estaría genial que estuviera conectada a la dirección, mi impresión es la contraria, el director de foto tiene ciertas libertades como el plano del autobus de la niña camino de las galerías y el director confía en él plenamente), el arte y el vestuario. Felicidades al equipo de fotografía y al de arte. Trabajo espectacular. El problema: recrea una época que nunca existió, ¿es Nueva York en los años 50? Ah, no, que es la capital de España en plena dictadura militar.

El guión

Basado en giros continuos y en golpes de orquesta de vientos. Es decir: telenovela de la peor. Sustitución de la construcción de personajes y de la profundidad de argumento por giros continuos, velocidad en los acontecimientos y deus ex machina. Ejemplo: el suicidio del padre de Alberto. Si en las secuencias anteriores el padre y el hijo no se importan una mierda, el padre maneja con mano de hierro ("no me temblará la mano") las galerías y se la sudan las polladas que haya aprendido el hijo en Londres, no se puede romper esta lógica interna con una imagen del padre "a la El Padrino" (qué bonito queda el humo en cámara) para lanzarlo al vacío, toda la serie se está lanzando al vacío, no tiene ningún sentido. No me lo creo, simplemente. Por mucha justificación que quieran meter luego en una carta emotiva con el ojo puesto en la lágrima. Y no he visto el segundo capítulo pero se ve venir al igual que su boda con la pija, que luego se separará o se cargarán a la pija en un accidente de coche, no lo dudéis... Acontecimientos gratuitos para crear lacrimosidad, como el accidente de ellos. Pues esto es lo que nos espera: una serie supuestamente histórica pero con muchos factores de fantasía, y me refiero a esos giros de guión. Espectadores, abrid bien las bocas porque os van a hacer tragar lo intragable: Los personajes en función del guión. Y no al revés. No te puedes cargar personajes (como al padre) con una acción. Y no me refiero a su muerte, me refiero a su personaje, ésa es la verdadera y preocupante muerte.

La ambietación de una época que nunca existió

Existe una falta de referencia absoluta a la época política que recrea. Supongo que la idea es no molestar sensibilidades, que andamos en el país en el que el indulto a Garzón primero se pierde y cuando se encuentra se deniega. Está bien si ésta es la idea. Ok, aceptamos que al contrario que Alemania nosotros nunca hemos juzgado a nuestros asesinos (y los hubo en ambos bandos pero sólo uno ganó la guerra). Pero tampoco nos vayamos al otro extremo. Porque entonces a mí sólo se me ocurre una palabra: manipulación. Reescribiendo el pasado. Y sí, me refiero a ese grupo de amigas saliendo solas de copas y llegando un poco bebidas. A mí me parece que está guay el planteamiento como una realidad alternativa donde se ha instaurado la República y el Franco más famoso es el loro del bar de la esquina.

25 de enero de 2014

"No aguanto a tus padres" (Javier Cano, 2012)

Producido, escrito y dirigido por Javier Cano
Fotografía: Javier Cano
Ayte. De fotografía: Aránzazu Merchán
Sonido: Juan Luis García (Lou)
Montaje: Enrique López
Maquillaje: Beatriz García
Foto Fija: Aránzazu Merchán
Subtítulado inglés: Gema Solís
Subtítulos francés: Laura Bartolomé
Subtítulos italiano: Tiziana Luglio

David Bendito como David
María Zabalza como ELLA

El corto ha sido seleccionado en 63 festivales en 16 países.
Más información en su página oficial:
http://www.noaguantoatuspadres.com

CINE - Lo mejor de 2013

Animado por mi buen amigo Manuel Barrero, en cuyo blog de cine he colaborado alguna vez y siempre tengo la intención de hacerlo más (muy recomendable: http://www.tierrafilme.com), confeccioné esta lista de lo mejor del año. En Tierra Filme aparecerán muy pronto los resultados de las votaciones, ¡atentos! Estas listas siempre me han encantado. Están en orden. La mejor del año es:

MEJOR PELÍCULA
  1. "The Act Of Killing" (Joshua Oppenheimer, Anonymous, Christine Cynn)
  2. "Searching For Sugar Man" (Malik Bendjelloul)
  3. "La caza" / "Jagten" (Thomas Vinterberg)
  4. "La Gran Belleza" / "La grande belleza" (Paolo Sorrentino)
  5. "La herida" (Fernando Franco)
  6. "Paraiso Amor" / "Paradies: liebe" (Ulrich Seidl)
  7. "Bestias del sur salvaje" (Benh Zeitlin)
  8. "La vida de Adèle" / "La vie d’Adèle" (Abdellatif Kechiche)
  9. "Antes del anochecer" (Richard Linklater)
  10. "Blue Jasmine" (Woody Allen)
MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA
  1. Adèle Exarchopoulos - La vida de Adèle
  2. Léa Seydoux - La vida de Adèle
  3. Marian Alvarez - La herida
  4. Cate Blanchet - Blue Jasmine
  5. Margarete Tiesel - Paraíso: Amor
MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA
  1. Joaquin Phoenix - The Master
  2. Mads Mikkelsen - La caza
  3. Toni Servillo - La Gran Belleza
  4. Alec Baldwin - Blue Jasmine
  5. Philip Seymour Hofman - The Master
MEJOR DIRECCIÓN
  1. "The Act Of Killing" (Joshua Oppenheimer, Anonymous, Christine Cynn)
  2. "La Gran Belleza" / "La grande belleza" (Paolo Sorrentino)
  3. "Paraiso Amor" / "Paradies: liebe" (Ulrich Seidl)
  4. "Bestias del sur salvaje" (Benh Zeitlin)
  5. "Searching For Sugar Man" (Malik Bendjelloul)
PEOR PELICULA
  1. "Los amantes pasajeros" (Pedro Almodovar)

28 de octubre de 2013

Fabricando. Made In Spain - Cómo fabricar una muñeca

Éste es el último reportaje mío que salió en la primera temporada. Me encanta el trabajo que han hecho los montadores en este repor. A ellos va dedicada esta última publicación, ¡Cristian y Rafa!, creadores en la sombra. "Cómo se fabrica una muñeca", un reportaje de Celia Blanco, para Fabricando. Made In Spain (TVE), ¡un programa en el que tuve el placer de trabajar como cámara!


El programa completo en el siguiente enlace, con los reportajes de Cerveza de Jorge Luque (en el que también firmo parte de las imágenes, sin Jorge) y el repor de Canelones de San:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/fabricando-made-in-spain/fabricando-made-in-spain-capitulo-12/1967608/

CRÉDITOS FABRICANDO

productor ejecutivo
Hugo Mendin

productor ejecutivo mediapro
Javier Méndez Zori

productor ejecutivo mediapro
Eduardo Mendoza Iniesta

director de producción
Juan Losada Martínez

dirección
Adolfo Anibarro Pérez

subdirectora
Ana Muñoz Garrido

realización
Daniel Lozano
Sergio G. Oguiza
Yovana Penuelas Cardo
Juan Antonio Roldán Arnés
David Carrillo Gallardo
Vanesa Camisón Duque

producción
Silvia Sánchez Zamarro
Judith Barbado Jiménez
Antonio Marco Llana
Helena Sánchez García
Luis Carlos Sánchez Forteza

redacción
Enric Company Armengol
Santiago Morales Orozco
Alba Lago Díaz
Celia Blanco Rodríguez
Mónica Palomero
Jorge Pérez Luque

operadores de cámara
Carlos Recio de la Fuente
Jesús Gómez Fernández
Javier Cano Linares

grafismo
Miguel Ángel Pérez
Jaime Ezquerra

edición
Cristian Sánchez Espinoza
Rafa Espiñeira

músicas originales
Jesús Ruiz López
Vicente Carrasco Montahud

una producción de tve en colaboración con mediapro

 

Fabricando. Made In Spain - Cómo elaborar la sal de frutas

Un reportaje que fue todo un reto pero que se resolvió gracias a lo resolutiva que es la señorita Mónica Palomero, en cuyo reportaje de sal de frutas tuve el placer de ser el cámara, con David Carrillo a la realización y Helena Sánchez a la producción. 
El programa completo (en conjunto y en mi opinión no de los más potentes de la temporada) se puede ver aquí:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/fabricando-made-in-spain/fabricando-made-in-spain-capitulo-11/1955467/

CRÉDITOS FABRICANDO

productor ejecutivo
Hugo Mendin

productor ejecutivo mediapro
Javier Méndez Zori

productor ejecutivo mediapro
Eduardo Mendoza Iniesta

director de producción
Juan Losada Martínez

dirección
Adolfo Anibarro Pérez

subdirectora
Ana Muñoz Garrido

realización
Daniel Lozano
Sergio G. Oguiza
Yovana Penuelas Cardo
Juan Antonio Roldán Arnés
David Carrillo Gallardo
Vanesa Camisón Duque

producción
Silvia Sánchez Zamarro
Judith Barbado Jiménez
Antonio Marco Llana
Helena Sánchez García
Luis Carlos Sánchez Forteza

redacción
Enric Company Armengol
Santiago Morales Orozco
Alba Lago Díaz
Celia Blanco Rodríguez
Mónica Palomero
Jorge Pérez Luque

operadores de cámara
Carlos Recio de la Fuente
Jesús Gómez Fernández
Javier Cano Linares

grafismo
Miguel Ángel Pérez
Jaime Ezquerra

edición
Cristian Sánchez Espinoza
Rafa Espiñeira

músicas originales
Jesús Ruiz López
Vicente Carrasco Montahud

una producción de tve en colaboración con mediapro

Fabricando. Made In Spain - Cómo se fabrica un queso

Me encanta lo divertido y bien explicado que ha quedado este reportaje de Jorge Luque en el que tuve el placer de ser el cámara, con David Carrillo a la realización y Antonio Marco a la producción. Para "Fabricando: Made In Spain" (los martes a las 23:50 en TVE!). El programa, ya sin Master Chef delante, siguió marcando grandes audiencias, ¡como el 10,8% de share (1.139.000 espectadores) que hizo éste!

El programa completo con el reportaje de palillos de Mónica Palomero y el de bolígrafos de Alba Lago en el siguiente enlace:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/fabricando-made-in-spain/fabricando-made-in-spain-capitulo-10/1939888/

CRÉDITOS FABRICANDO

productor ejecutivo
Hugo Mendin

productor ejecutivo mediapro
Javier Méndez Zori

productor ejecutivo mediapro
Eduardo Mendoza Iniesta

director de producción
Juan Losada Martínez

dirección
Adolfo Anibarro Pérez

subdirectora
Ana Muñoz Garrido

realización
Daniel Lozano
Sergio G. Oguiza
Yovana Penuelas Cardo
Juan Antonio Roldán Arnés
David Carrillo Gallardo
Vanesa Camisón Duque

producción
Silvia Sánchez Zamarro
Judith Barbado Jiménez
Antonio Marco Llana
Helena Sánchez García
Luis Carlos Sánchez Forteza

redacción
Enric Company Armengol
Santiago Morales Orozco
Alba Lago Díaz
Celia Blanco Rodríguez
Mónica Palomero
Jorge Pérez Luque

operadores de cámara
Carlos Recio de la Fuente
Jesús Gómez Fernández
Javier Cano Linares

grafismo
Miguel Ángel Pérez
Jaime Ezquerra

edición
Cristian Sánchez Espinoza
Rafa Espiñeira

músicas originales
Jesús Ruiz López
Vicente Carrasco Montahud

una producción de tve en colaboración con mediapro