Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta teatro. Mostrar todas las entradas

27 de junio de 2018

"La Familia No" (Gon Ramos)


"La Familia No" es como si te subes a una atracción de un parque, te atas el cinturón de seguridad y lo siguiente que recuerdas, tras oír el click del cierre del cinturón y una sacudida, es que has vuelto a tu infancia. Especialmente si tienes hermanos, especialmente si eres de familia numerosa, como es mi caso. Si eres padre, también te verás al otro lado, sí, también estoy aquí.

El espacio escénico es un acierto: un coche (con cuatro niños dentro). Y su iluminación dirigida, intencionada y brillante en su ejecución desdobla este universo en varios. Es el lugar común de toda familia numerosa que ha hecho infinitos kilómetros (más infinitos cuando eres pequeño) en un viaje en el que poco importa de donde vienes y a donde vas, lo intenso es la experiencia familiar completa y la convivencia en ese ecosistema familiar que es una mini representación intensa del universo de relaciones familiares. Aquí ocurre todo: los juegos, las risas, los llantos, las peleas, los reencuentros, los sueños y los despertares, los gritos y los susurros.



La implicación de los actores/actrices es máxima. Jacinto destaca como maestro de ceremonias, Emilio en su miedo, Fabia en su carácter y Eva en su ternura. En un texto que les deja jugar y crear y que está muy equilibrado en intervenciones: Una bonita, y a veces terrorífica, coral infantil.

La estructura no es lineal: no es la razón lo que guía la estructura, es la emoción, es una estructura en espiral (o circular), que a veces sube y se aleja del centro y a veces baja y se acerca. Es un viaje de emociones, lo que hay que hacer es montarse en la espiral y dejarse llevar. Entonces podrás llorar y reír, para comprender, recordar, olvidar y perdonar. Arranca con los personajes/niñ@s muy presentes en escena y según avanza y se acerca al final desdibuja la línea entre personajes y actores/actrices. El único pero que vi estructuralmente es en unos monólogos que, aunque son de contenido poético e intenso, me traen a escena al autor, lo hacen presente y, quizás, mejor mantenerlo en la sombra, en mi opinión. 

El género es una comedia dramática o un drama lleno de humor, depende del espectador: Lo más fascinante de la obra es cómo pasa de la comedia al drama y viceversa, con velocidad de la luz, como en una montaña rusa. La risa te pillará con las lágrimas húmedas, como a mi hija, como a mí, el ritmo emocional de los niños te atrapará.



Las temáticas todas giran en torno a la familia: el inevitable alejamiento de los hermanos, sus relaciones, la relación con los padres, y como joya de la corona el planteamiento del arrepentimiento de la paternidad/maternidad que sobrevuela  toda la obra... (((Yo, desde mis propias vivencias, vi incluso un hermano mellizo que no está y la culpabilidad del que quedó: "has matado a tu hijo"...)))

Dejo una reflexión final que es también una paradoja: el drama aparece cuando aparecen los adultos, el drama aparece porque no aparecen los adultos.



Ficha artística

Autor de la obra: Gon Ramos
Reparto: Fabia Castro, Eva Llorach, Jacinto Bobo y Emilio Gómez
Dirección: Gon Ramos
Diseño escenográfico e Iluminación: Javier Ruiz de Alegría
Vestuario: Kendosan Producciones
Diseño gráfico y fotografía: David Ruiz
Diseño de producción: Jesús Sala
Producción: Jesús Sala e Inma Cuevas



12 de marzo de 2018

`La Mélancolie Des Dragons´ (Philippe Quesne)


¿Se puede jugar con?
La línea que separa el absurdo y el ridículo del arte y la belleza.
La línea que divide la ironía de la verdad.
La línea que divide el humor del drama.
La línea que divide el escenario y el patio de butacas.
Y el más difícil todavía: la medida exacta del tiempo que diferencia el aburrimiento del espectáculo con mayúsculas.
La respuesta es sí y, no sólo sale airoso, sale victorioso. La melancolía de los dragones lo hace.

Los personajes fluyen en continua coreografía creando bodegones vitales que mientras se forman nos hacen reír y cuando se forman nos podrían hacer llorar. La risa llega lenta, el drama aparece rápido, espontáneo, es la inversión del uso clásico de los ritmos, es el sublime control de los tiempos en la dirección. Vida en estado puro, la risa o el llanto son sólo cuestión de perspectiva y tiempos. No necesita estructura aristotélica, no tiene conflicto, no tiene nudo, no los tiene porque no juega en esa liga. Es pura vanguardia, no a base de retorcer sesudamente las estructuras, a base de simplificar y limpiar, pura genialidad. Personalmente lo que me conecta con la obra es: el surrealismo y el absurdo, siempre, la ternura y la humanidad, desde que soy padre más.

Por último: maneja el poder de las imágenes con la visión de un publicista y la sensibilidad de un artista: Arranca con un coche parado en medio de la nieve (cuatro heavies melenudos en su interior) y acaba en un viaje onírico de poesía y arte, "señora con gafas al rescate" mediante. De lo mejor que he visto en teatro en mucho tiempo (y esta temporada estoy viendo montajes de mucho nivel en el Canal).


10 de diciembre de 2017

otra dirección de actores



Una reflexión sobre (un tipo de) dirección de actores en teatro:

No es habitual encontrar un montaje en el que la dirección de actores sea sobria y contenida, menos habitual todavía es encontrar un montaje en el que se confíe en el texto, este pequeño comentario defiende la existencia de una asociación causa-efecto entre estos dos puntos: la causa es el miedo o la desconfianza en el texto y el efecto es la anulación de la existencia del espectador. Lo habitual es lo contrario. Lo contrario es sobrecargar las puestas en escena, es el más con más es más, es el intensificar lo intenso y correr en lo cotidiano. El resultado del miedo, que es desconfianza e inseguridad en la relación de pareja unidireccional entre el director y el autor (su texto), se traduce en ritmo frenético (si es una comedia se justifica por definición de género) y en sobrecargar las tintas de la dirección de actores y la puesta en escena: algunos ejemplos de esto son... 

La sobreexplotación del espacio escénico. El terror a los silencios, por supuesto, algo inadmisible en el mundo del ritmo frenético y las no pausas, como si el director se justificara: "claro, parezcámonos al entorno, multitarea dispersa y acelerada". Un silencio le permite pensar, sentir, reflexionar, ese "le" es el espectador, ¿queremos que exista? El efectismo gratuito como efecto suplementador, ¿pero acaso necesita el texto suplementarse cuando es autónomo y autocontenido? 

En resumen: otra dirección de actores es posible. Esta reflexión surgió tras ver "Vania (versión libre de la obra de Chejov)", dirección de Álex Rigola sobre una dramaturgia de Lola Blasco.

http://m.teatroscanal.com/espectaculo/alex-rigola-heartbreak-hotel/

8 de mayo de 2017

"Blackbird" (texto de David Harrower, dirección de Carlota Ferrer)

Rodeada de favorables críticas me dispongo a ver con mi chica una obra de teatro en el Pavón, haciendo colear la celebración de mi cumpleaños. La obra es “Blackbird”. texto de David Harrower, dirigida por Carlota Ferrer. Recuerdo haber leído partes del texto en clas, me encantó lo que leí. En el Metrópoli sólo tiene por delante “Nada que perder”, intento sacar entradas pero no hay. Y veo “Blackbird”.

¿Hay tantos seguidores del espíritu “Tres metros sobre el cielo” (Fernando González Molina, 2010)? Ese fabuloso canto al maltrato en pos del amor romántico, esa película en defensa del machismo más rancio, cuyo espíritu anida también en este pájaro negro. Si eres fan del antiguo Disney y de todas sus princesas y de la chupa de Mario Casas y su moto fálica en “Tres metros sobre el cielo” no lo dudes: No te pierdas “Blackbird”. El amor romántico lo puede y lo permite todo. Y ahora, si no la has visto, quizás no sigas leyendo, porque hablo de la propia obra, aunque la temática aparece a los diez minutos del arranque…

No sólo es loable defender al verdugo, es necesario para huir del maniqueísmo. Hay que saber hacerlo. Recomiendo siempre “Happiness” (Todd Solondz, 1998). Él humaniza al verdugo (un pedófilo) pero no defiende sus acciones. Aquí, en “Blackbird” yo veo el posicionamiento de la directora, la veo a ella en dos números concretos sin texto: la canción que le canta él a ella (en inglés en una obra en castellano) y en esa desafortunada coreografía (en mi opinión, no me transmitió nada aparte del posicionamiento del montaje). Hay que hilar fino: Yo sí creo en el amor entre una niña de 12 años y un hombre de 40 años. Creo que puede ocurrir. Desde ambos lados, ella se puede enamorar pero él también, de forma sincera. También aparece, y me encanta que aparezca, esa sociedad que juzga y condena a la niña. El machismo sistémico culpa y condena a la víctima. Pero, ¿cómo se defiende la mentira, el engaño y la manipulación desde una posición superior de conocimiento y control como es la edad? ¿Cómo se defiende el sexo entre ellos? ¿Hola? El fin no justifica los medios. El medio es la mentira, el fin es conseguir el sexo o el amor, igual da. Hay mentira y hay manipulación en él, y hablo de texto: está claramente el engaño en ese primer acto. En las palabras despechadas de ella que ve cómo la protege con la chaqueta para que no se sepa que han estado tumbados sobre la tierra. Como él le dice a ella que con doce años sabe más del amor que él con cuarenta. ¿De verdad lo cree? ¿Es válido el autoengaño (el más extendido de los engaños dice Punset) para dar paso a la pedofilia? Él está enamorado, sí lo creo, sí creo que pueda estarlo, como también creo que ella sea la primera víctima de un pedófilo enamorado. Después de una larga conversación con mi pareja no me queda claro si el autor del texto defiende lo mismo: en el montaje es terriblemente confuso ese echarse la basura encima, creo que es una escena a la que se le quita peso dramático para convertirla en casi un juego en pos de nuevo del posicionamiento de amor romántico. Igualmente es un conflicto al que sigue una escena de sexo propiciada por ella. Y ella propicia el sexo para conseguir el que para mí es su objetivo desde el primer momento: saber en qué posición está él, si ha vuelto a rehacer su vida y con quien. En este climax ella utiliza su sexo como última baza para conseguir su objetivo, esta información, y la consigue. Como el sexo fue utilizado con(tra) ella en el pasado, ella lo utiliza en el reencuentro. Ésta es mi interpretación. En definitiva, la directora es libre de creer que en nombre del amor romántico hay vía libre para el sexo entre un hombre de cuarenta y una niña de doce. Yo no lo creo.

Dejando de lado los planteamientos ideológicos. ¿Por qué no me gustó exclusivamente como obra teatral? Porque cada actor parece dirigido en un registro diferente: ella está fabulosamente orgánica (lo mejor de la obra es ella: Irene Escolar), él está marcado hasta el infinito, gira, se coloca y mide cada movimiento y la niña del final está dirigida a lo Cirque du Soleil tanto en cuerpo como casi en su vestuario, es decir, como una acróbata. Porque el efectismo es gratuito. A mí no me llama la atención que para descubrir la pedofilia se use un micro de pie, yo personalmente lo hubiera montado con un susurro, un tono más bajo para un contenido más alto, por dar alternativas frente a lo criticado. En cambio sí que me llama la atención que en un decorado realista halla un micro de pie. Me pregunto: ¿qué hace eso ahí? Yo, personalmente, no creo en el más con más es más. Creo en el contraste. Y espero explicarme sin dejar mi lenguaje personal. Tampoco me llama la atención que un actor coja una guitarra y cante ni la danza dentro del teatro, sobre todo si no suma nada de significante. Sí creo que suma en cambio la aparición de la niña en el subsuelo, como reflejo del pasado. El resto efectismo gratuito. Y este efectismo sólo lo había visto en una obra que me desilusionó mucho, hace no mucho, por estar plagada de él: “Los nadadores nocturnos” . Y juro que no lo sabía, es mi chica la que me lo descubre: es la misma directora. Glup. Blackbird. “Black list”. Y sólo me queda la duda sobre la posición del autor del texto. Pero argumento pensando que él en el texto le deja toda la elección y el juicio moral al espectador y su posición está en el desenlace (terceros actos hora de la filosofía y el posicionamiento del autor, como una vez le oír decir a (creo, perdón, mi memoria) Jose Luis Alonso de Santos). Si quisiera dejarle al espectador la posición absoluta de juicio y dejar el amor romántico limpio de duda haría que la niña apareciera fuera de escena, sólo en el coche, y no ante Una. Si quiere que el espectador elija sobre ese asunto, ¿por qué manchar la historia de amor ya construida con la aparición de la niña? ¿Por qué si esa información es sólo para el espectador? Quizás porque quiere romper esa ilusión de amor romántico y manchar la perspectiva de ella con la aparición de la siguiente víctima. En fin, y en definitiva, que creo que podría haberse montado en una perspectiva “Hard Candy” (David Slade, 2005). Y vuelvo a apuntar a otra película que amo, que trata el mismo tema y dibuja una muy compleja víctima y un muy complejo verdugo para posterior y progresivamente hacer una trasposición de papeles con una maestría que hace que esté entre mis obras de referencia. Creo que esta obra podría haber sido montada igual, manteniendo el amor, quitando la presencia de la dirección y ese posicionamiento que no parece de los personajes sino del montaje. Humanizando al verdugo, ensuciando a la víctima, haciendo que uno sea ahora la víctima de la otra, sí, pero, por favor, sin números musicales y/o de danza propios del Disney de la Cenicienta. Rechazo el posicionamiento de este montaje de “Blackbird” en teatro como rechazo en “A tres metros sobre el cielo”. Y creo que defienden lo mismo: el amor romántico lo puede y lo permite todo, en un caso la pedofilia, en el otro el maltrato.

15 de octubre de 2013

"Mercado" (Javier Cano, 2013)


Me he estrenado como dramaturgo. Cuento con las fabulosas interpretaciones de Arantxa Sanchís y Fran L. Berenguer. Una comedia que anda en el Microteatro de Madrid:
"Una pareja en su aniversario recibe una proposición indecente. No son Demi Moore ni Woody Harrelson. Y el que hace de Robert Redford es un pervertido japonés."

¿Que qué es el Microteatro? "5 funciones de menos de 15 minutos para menos de 15 personas." Es decir, una experiencia que no te puedes perder, especialmente si no la has vivido aún. Que actúen a un poco más de un metro de distancia de ti es otro teatro. Más información en la propia página oficial:

¿Cuándo?
Miércoles y jueves de octubre hasta el 24 incluido. Es decir: 2, 3, 9, 10, 16, 17, 23 y 24.
¿Hora?
Cuatro pases a partir de las 23:30 cada veinte minutos. El último pase es a las 24:30 aproximadamente. Recomendable estar un poco antes del pase al que quieres ir para asegurar la entrada.
¿Dónde?
C/ Loreto Prado y Enrique Chicote 9, Madrid 28004
Metros Gran Vía o Callao
¿Cuánto cuesta?
4 €

Aquí andamos en la sesión golfa (octubre del 2013):
http://www.teatropordinero.com/pags/sesionGolfaSemana.php


5 de mayo de 2013

Eleuterio, historia de un hombre libre

Empiezo últimamente a dividir las obras maestras en dos tipos: Digamos que de un lado están esas obras redondas, perfectas en la distancia, en la distancia que se quedan porque de ahí no se mueven, no se mueven para envolverte, para tocarte, para inundarte. Del otro lado están las que sí lo hacen. Si tuviera que dar nombres, en el primero estaría "Argo" (sí, "Argo" de Ben Affleck), una obra redonda y perfecta, que funciona como maquinaria alemana. En el segundo grupo están las obras que te emocionan, que te transmiten. Está "Searching For Sugar Man". Está "Eleuterio, historia de un hombre libre".

¿Qué me sorprendió?
Las notas de humor, la música en directo.

¿Lo mejor?
La escena de los lobos es una metáfora brutal y potentísima de cómo los poderosos hambrientos se echan sobre el débil expuesto. La puesta en escena y la ilumincación, la belleza de lo mínimo. Cómo sigues el hilo argumental de los pensamientos verbalizados de Eleuterio.

 ¿De qué trata?
La conquista de la otra libertad, la libertad de la cultura. Una obra llena de potentísimos mensajes, que podría decir que son actuales ahora pero no es así, son actuales siempre de universales y potentes.


¿Qué más?
Actor increíble, personaje pasional y humanizado, texto potentísimo e intenso, puesta en escena sencilla y justa, ¿qué más se puede pedir? Realmente teatro en estado puro, ¿se necesita algo más?

 ¿Lo peor?
No le veo nada negativo a la obra, podría haber caído en regodearse en su mensaje, en alargarse innecesariamente en la duración, en caer en sentimentalismos o victimismos. No cae en nada de esto, no le sobra ni le falta nada. Me llegó, me emocionó, me hizo pensar y me envolvió, como sólo envuelven esas obras maestras que pertenecen a ese segundo grupo.


Las citas
Incluso el último día antes de la muerte es un buen día para empezar el cambio.
Educad a los niños para no tener que condenar a los adultos.


Ficha Artística:

Intérpretes: Luis Callejo, Sandra Gumuzzio.
Violonchelista: Sebastián Lorca.
Texto: José Marraco
Dramaturgia y dirección: Nacho Marraco
Iluminación: Javier Botella
Escenografía: Imán Padellano y Javier Botella